Alimentación consciente: Gastronomía menstrual-2

Desestigmatizando el don de la vida

Redescubriendo la menstruación

Durante milenios, y en prácticamente todas las civilizaciones ancestrales, la menstruación fue considerada un símbolo y manifestación del don de la fertilidad. Sincronizada con los ciclos lunares y de las estaciones en una misma pulsión natural, vital y universal, la mujer tenía el don mágico de crear vida.

Con la aparición de las sociedades patriarcales, la mujer, y su capacidad reproductora acabó siendo propiedad del hombre, del patriarca, del padre patrón. Así, las Antígonas y amazonas pasaron del matriarcado al patriarcado, del matrimonio al patrimonio.

Su fuerza de trabajo, su capacidad reproductora y su propio cuerpo se convirtieron primero en propiedad de otros, y finalmente en mercancía. En diferentes épocas y lugares de forma abierta, como hoy en Arabia saudita o ayer en la España franquista, o de forma encubierta como la diferencia salarial, la educación o la violencia machista en lo que llamamos “países desarrollados” como el nuestro hoy.

La menstruación se convirtió así en un estigma, un símbolo de impureza, de culpa (“Parirás con dolor” dijo Dios a Eva al expulsarla del paraíso), que recuerda que su cuerpo y su “capacidad reproductora” sigue siendo una mercancía (natural o subrogada) o una tara, un lastre a la hora de acceder al mercado laboral («¡no pensarás quedarte embarazada!»).

Es tiempo no solo de conquistar los derechos y la libertad que nos han sido negados, por supuesto, sino de recuperar una concepción del mundo propia, perseguida durante siglos.

Porque somos mucho más que eso. Somos las brujas que aprendieron a volar, con sus alas o con sus escobas, las que enseñan a sus hijas que no necesitan que ningún príncipe las salve, y a sus hijos que no hay princesas que salvar. Ni que nadie les diga como deben vivir. A comprender que nuestra naturaleza cíclica es hemosa y poderosa. Que somos la mitad de la humanidad, la mitad más valiente, la más valiosa y la más fuerte.

Creo que lo dejo en todo lo alto, pero miedo me da lo que diga el gañán del Sauron a continuación…

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