Armas, drogas y trata de personas: los negocios del futuro

Por una economía sostenible

El khebab de Jamal KhashoggiDecía el cachondo de Carlos Marx que ninguna otra profesión como la de los ladrones había contribuido tanto al progreso. En torno a ella se habían desarrollado la judicatura, la policía, los cerrajeros y fabricantes de cajas fuertes, se habían construido cárceles…

Sobre el robo se levantaron los pilares fundamentales de la civilización. Claro que Marx nació con la invención del cartucho y murió con la del rifle de repetición. ¡Cuán poca inversión bélica en I+D en el s. XIX! De vivir ahora, lo fliparía en colores.

Como dice Morenés, «no hay nada como una buena guerra para reactivar la economía». El de la guerra es hoy el oficio más “dinamizador” del mundo ¡qué bonitas y qué modernas quedaron Dresde o Tokio después de la Segunda Guerra Mundial! Y qué bonito quedará Yemen cuando lo reconstruyan las concesionarias estadounidenses y saudíes con las sobras del saqueo. Vale, sin yemeníes, pero tampoco vamos a ser unos remilgados.

Ésa será la segunda parte del cuento. La primera es que para obtener beneficios primero hay que destruir. Y si no que se lo digan a los obreros alemanes a quien Hitler sacó de la gran crisis fabricando armas. O Breznev, que ansiaba sorpassar la economía capitalista produciendo tanques. Así acabó todo, porque los tanques no sirven para plantar cebollas.

La pena es que las fragatas y demás armamento que vende el estado español a Arabia Saudita también sirven para lo que sirven, por mucho que digan «Nosotros solo las construimos. Como las usen ya no es asunto nuestro». Pues se nos ocurren mil cosas que se pueden fabricar en lugar buques de guerra sin hacer peligrar los puestos de trabajo. Además de que venderlos a Arabia Saudita es criminal e ilegal. ILEGAL ¿hola? ¿hay alguien ahí…? Ya puestos a hacer barbaridades, podrían fabricar lanchas rápidas y vendérselas a los narcotraficantes de la zona. Darían trabajo en una zona que raya el 50% de paro juvenil y a los guardias civiles. En varios sentidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *