Fútbol, darwinismo y selección natural

Dinosaurios-TiranosaurosUna curiosa historia sobre fútbol, darwinismo y selección natural:

España, la mejor y la peor selección del mundial de fútbol

Jelou, soy la Padme, la fallera bióloga. El 8-M del año pasado os conté una historia sobre capitalismo, darwinismo, feminismo y jirafas AQUÍ. Ahora, aprovechando que tendremos el mundial de fútbol hasta en la sopa, aprovecho para contaros otra cosa sobre el tema de la competencia, selección “natural” y capitalismo tomando como ejemplo el famoso triunfo de la “roja” en Sudáfrica en 2018. Tranquil@s, no va de fútbol.

Neodarwinistas y economistas burgueses, que son como culo y mierda (y no solo los neoliberales), se encuentran cómodos en una visión lineal y falseada en sus respectivos dominios: conciben la evolución biológica y económica debida a la selección natural y social, en particular al triunfo de los triunfadores, valga la redundancia, a su mayor capacidad de adaptación a un entorno particular cambiante. ¿Pero como seleccióna la selección natural a estos triunfadores, valga otra vez la tautología propia de esta gente? ¿salvando a los mejores o descartando a los peores?

La Roja, la mejor y la peor

Lo vamos a ver con el famoso triunfo de España en el Mundial de 2010 (con calzador, pero lo he metido). Los más viejos lo recordarán.

El mundial se juega en dos fases: una liguilla por grupos de 4 donde se salvan los dos primeros por puntos y goles; y una segunda fase donde sigue el vencedor y se descarta al perdedor en cada partido. En otras palabras, una primera fase con varias oportunidades y un cálculo promedio donde vence el que demuestra tener más aptitudes que el resto de forma continuada y estable, como la nota promedio en Bachillerato o los puntos en un mundial de motociclismo; y una segunda fase donde lo que importa es la ocasión, la contingencia de un momento histórico irrepetible. Como un solo partido, la nota de Selectividad o los resultados de una sola carrera, donde puede pasar de todo de forma relativamente imprevisible y se disparan las oportunidades de cualquier participante, sea favorito o no.

Como he dicho, en el Mundial se suceden ambos métodos. Aplicando solo el primero, la victoria habría sido, posiblemente, también para España. Pero aplicando solo el segundo, “la Roja” habría tenido que hacer las maletas el primer día al perder ante Suiza. ¿La habría convertido en un equipo peor que el helvético? No y sí. No según el primer método de selección, pero sí según el segundo, el de “aquí te pillo aquí te mato”. Como método artificial y consensuado, los tres son válidos. ¿Pero funciona así el mundo?

La navaja de Ockam* es una navaja suiza completamente desplegada

El principio de la navaja de Ockam es la solución de los perezosos. La realidad social, como la naturaleza, funciona de una forma mucho más compleja. A nivel microevolutivo, en general modificando rasgos dentro de cada especie y poblaciones lentamente y durante largos períodos de tiempo, funciona como la primera. Pero a nivel macroevolutivo y durante breves períodos (a escala geológica) funciona como la segunda, alterando ecosistemas enteros, a menudo de forma catastrófica y debido generalmente a agentes externos. El ejemplo tópico es el episodio de la desaparición de los dinosaurios, probablemente por la caída de un meteorito hace 65 millones de años. Fue solo uno, y no el evento más mortal.

Lo que ocurre en la realidad es que a veces la realidad cambia los criterios en medio del “mundial de fútbol”, cambian los terrenos de juego, se convierten en redondos o se estrechan, cambia el número de jugadores o las reglas mismas: tocar el balón con las manos, eliminar el fuera de juego, etc. Y eso no suele ocurrir de forma previsible.

Durante mucho tiempo, los que defendían esta posibilidad fueron estigmatizados como “catastrofistas” o “saltacionistas”. Es como si sus detractores no solo les acusaran de querer expulsar a España por perder ante Suiza en ese primer partido, sino que además se negaran a que esa derrota pudiera haber existido. Los guardianes de la economía y la biología no solo excluían otra lectura, sino que negaban la realidad misma. ¿Porqué?

Todo cambia porque nada debe cambiar

Su explicación es sencilla: La Evolución es un largo proceso de desarrollo que culmina con la aparición del Hombre, la Especie Dominante. La Civilización es un largo proceso de desarrollo que culmina con la Democracia Capitalista. Todo lo que ha alterado en algún momento estos procesos, la gran extinción del Pérmico o la revolución francesa (o la soviética), son meros accidentes, alteraciones accidentales del proceso lineal, natural o histórico, que se reencauza hacia su fin último. Así ha sido y así será siempre. O eso nos quieren hacer creer.

*La navaja de Ockam, un fraile del s. XIV, postula que “en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”. Este enunciado, conocido como Principio de Parsimonia, es solo una recomendación, una guía, que se ha convertido prácticamente en ley por parte de pensadores poco inclinados a hincar los codos y a estudiar las cosas, conviertiéndolo en ley absoluta: “cuando hay dos posibles soluciones, la más simple es la correcta”.

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