No nos vamos, volvemos en septiembre

Como habréis intuido lo de que nos vamos era broma. Y menos ahora, que nos entra un cabasset de anunciantes para el nuevo curso. Y también anécdotas que nos levantan la moral, aunque ya la teníamos por las nubes.

Bote-la-Publicacion
Nuestro bote en los mejores garitos. No os hagáis los despitados que cantan lo suyo. Echadles unas moneditas, anda…

O la de una chica que nos dejó un leurito en un garito de Benimaclet y me pidió que por favor hagamos un bote para que la gente que quiera pueda colaborar económicamente. Lo teníamos diseñado desde enero pero no los habíamos fabricado, no sé si por falta de confianza, por dispersión mental o por si hay que declararlo a Hacienda, como las propinas de l@s camarer@s.

En brevas los veréis por vuestros garitos más preferidos. Desde luego, están pensados para no pasar desapercibidos. Y por cada monedita de cobre que echéis nos sacaréis una sonrisa, por cada moneda dorada un aplauso, por cada leurito alguien en el mundo adoptará un gatito, y por cada billete os llevaremos el desayuno a la cama en lo que queda del año (anotad vuestro nombre y nº de teléfono en el billete, nos pondremos en contacto).

O también, por ir del coro al caño, la de un neonazi, una persona muy culta que colecciona La Publicación y dice que le encanta. ¿Cómo t’has quedao Menelao? También dice que los comunistas son unos pobres subnormales. Pues cuando se entere de que esto, además de algunos subnormales lo hace un tonto de baba (anarquista), una monja lesbiana ninfómana y una gata en celo perpetuo, se va a cuestionar hasta su orientación sexual. Por los tatuajes de legionarios y esvásticas, debe ser de ésos que iban trotando tras una cabra al final de las manifas de milicos, de los que se juntaron con pancartas y banderitas en el puerto para insultar a los refugiados del Aquarius. Aprovecho para aclararle a algún otro confuso que no es que los nazis “no sean de izquierdas ni de derechas”, como dice: son de ultraderecha. De la mano del reloj no, de la otra, la de la pulserita rojigualda con el pollo. La de hacerse las pajitas, vamos. (No hay fachas zurdos, es pecado).

Así que hemos renunciado a que todo el mundo nos odie e intentaremos al menos caerle mal aunque sea a una persona.

Por último, agradecer por la parte que me toca que los nuevos anunciantes no sean todos garitos y pubs de copas. Ahora también habrá negocios honrados: escuelas de yoga, coguórkins, gestorías, tiendas de ropa, de cosas ecológicas y asín. Aún así, a partir de septiembre nuestros repartidores llevarán un uniforme de trabajo. Espero que sirva para algo…

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