¿Qué ha pasado con la universidad “europea”?

“A ver si construyen el hotel ese de 30 plantas de la Marina, que con la altura de mierda de esos bloques portuarios no hay forma de acertar”.

LP5-Abril 2017. Nos pregunta gente qué pasa con la universidad privada yanqui que querían construir en el Cabanyal y que, según los expertos, iba a terremotear todo el Marítimo: disparar la especulación inmobiliaria, la proliferación de franquicias de comida basura, botellones, problemas de convivencia vecinal (ríete de los gitanillos cantando a las 12 de la noche que tanto molestan a algun@s), o la gentrificación hasta cotas inimaginables.

Pues parece que no va a ser. Las objeciones de María Oliver, concejala de Educación y Patrimonio (VeC) han conseguido frenar al polémico grupo inversor Laureate. Ella pidió que no se le cedieran los terrenos en propiedad sino solo su uso por 75 años y exclusivamente para fines educativos; cosa lógica al tratarse de una universidad. Pero ellos los querían en propiedad y dedicar las instalaciones a lo que les saliera de la chorra. Oscuras intenciones. Al final se ha impuesto el sentido común y el proyecto parece descartado. ¡Gracias María!

Confiamos en que las 2.000 Publicaciones que dieron la voz de alarma y distribuimos en abril tuvieran también algo que ver con el “recelo vecinal” percibido por el Ayuntamiento.

Pero este desenlace nos deja agridulces e inquietos. Sin la objeción de la concejala de VeC y el revuelo de La Publicación, se habría firmado el acuerdo sin luz ni taquígrafos y los bulldozers estarían derribando edificios y allanando solares. Se estaría construyendo una universidad privada de élite para 4.000 guiris. El Ayuntamiento en pleno, con Ribó a la cabeza, ya había aceptado las condiciones del grupo buitre con el objetivo de sacar pasta, aun a costa del Marítimo y sus gentes.

Ahora qué, ¿pelillos a la mar? Pues creemos que no, porque ahora el Ayuntamiento justifica la construcción de edificios de lujo en el Parque Central (dicen que es herencia recibida del PP y necesidad de cash). Proyecta un hotel de 30 plantas en la Marina. Elude la sentencia judicial que obliga a devolver La Punta a sus legítimos dueños, expropiados ilegalmente por el PP, con un subterfugio legal: volver a presentar prácticamente el mismo ZAL declarado ilegal pero con un carril bici y adjetivos como “supernecesario, popular, sostenible, chachipiruli y sin apenas impacto visual”. Todo muy por el cambio porque se podrá visitar todo en bicicleta. Debe ser una idea del concejal  Grezzi, el “Borat del Consistorio”, que donde ve un hueco mete la bici.

Pero no todo va a ser chungo: apoyamos a saco la paralización de la ampliación de la V-21, el acceso norte que pretende destruir buena parte de l’horta de Alboraia. A eso sí, todo nuestro apoyo al Ayuntamiento. Seguiremos informando.

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