Alimentación consciente: Gastronomía menstrual-1

Hola, ahí va una cosa que os va a gustar mucho. Y para no perder detalle lo vamos a encadenar con las otras dos secciones, la de Padme y la de Sauron.

Una fuente equilibrada de vitaminas, sales minerales y hierro:

Artesanal, natural y casera

Hasta Forocoches y el Marca hablan de las propiedades del semen. Bien sea untado por la cara para rejuvenercer el cutis, o tragado para aclarar la voz, entre otras muchas aplicaciones. Ya en la Antigüedad se le atribuían poderes mágicos. Los grandes filósofos griegos, de Sócrates a Aristóteles, pasando por Platón, todos pasaron por el pilón.

Durante siglos el preciado líquido fue un elixir reservado a grandes hombres y valerosos guerreros, pues de todos era sabido que no solo transmitía conocimiento y sabiduría, sino también vigor y coraje, creando vínculos indisolubles entre los compañeros de armas que corrían por el campo de batalla con minifalda y untados en aceite. Una costumbre bastante común en muchos pueblos y tribus de todos los continentes y que servía para purificarse del contacto con el otro sexo.

Lactobacilus en el flujo vaginal

Pero lo que es falso para el semen es completamente cierto para el flujo menstrual. Desde hace años se conocen los beneficios de ingerir el flujo vaginal por vía oral, lo que en términos científicos se conoce como “comerse un coño”. Por su alto contenido en sodio, calcio y vitaminas, particularmente del grupo C, además de microorganismos beneficiosos del tipo lactobacilus y otros. Mucho más que beberse un Actimel, con la ventaja de que no son organismos modificados genéticamente (OGM) patentados por Danone, que vete tú a saber qué les han hecho los franceses y qué torturas han sufrido las pobres bacterias.

Con ser beneficiosa y sabrosa, limitarse a la ingesta del flujo vaginal es como cocinar una paella y comer solo el arroz. La “crème de la crème, caprice des dieux” consiste en acompañarla del flujo menstrual. En términos científicos, lo que se conoce en Iberoamérica como“la tomatina de Buñol” y en el mundo anglosajón como “la graduación de Carrie” (The graduation of Carrie por sus siglas en inglés).

El fruto de la menstruación, rico en hierro y lípidos, contiene además una elevada cantidad de células madre destinadas por la Naturaleza a favorecer el normal desarrollo del embrión, pero que ingeridas sirven para prevenir el desarrollo de diversas enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer, diferentes tipos de cáncer y en algunos casos, incluso la gilipollez.

Ni qué decir tiene que la forma más recomendable de consumir los flujos como cualquier fruta y hortaliza, es hacerlo directamente de la fuente. Práctica que, realizada adecuadamente, proporciona grandísimos placeres añadidos además del gastronómico. Pero si no fuera posible, siempre se puede recolectar con una copa menstrual y congelarlos, lo que mantiene sus propiedades prácticamente intactas. O en forma de infusión, empleando siempre, eso sí, compresas reutilizables 100% algodón ya que las compresas comerciales contienen tejidos artificiales, geles y diversos productos químicos nocivos para la salud y que producen un sabor muy asqueroso, como a culo de Pedro Morenés. O al menos eso me ha dicho Sauron.

Sigue el artículo en: Gastronomía menstrual-2 y Gastronomía menstrual-3.

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