Atentado judicial contra la revista mongolia

#nocallo

Una señora de Alcobendas, que al parecer es jueza, ha multado con 40.000 a la revista Mongolia por usar el granítico rostro de José Ortega Cano en un cartel humorístico.

¿Qué delito?

Mongolia ha usado la imagen de un personaje público en un cartel anunciando un espectáculo en Cartagena, ciudad del ex-torero.

En él se hacía referencia el “lamentable accidente” protagonizado por Ortega Cano en el que, conduciendo ebrio, falleció otro conductor. Un delito que él nunca quiso reconocer. Ni se interesó por la familia del fallecido. Pidió el indulto sin arrepentirse. Y al final cumplió solo un año de cárcel valiéndose de argucias legales. De «total y absolutamente reprobable» calificó la Audiencia Provincial de Sevilla su actuación en el juicio.

Dice Ortega Cano que lo han ofendido, pero que no lo denuncia por dinero (menos mal). Que de él se han dicho muchas cosas pero nunca ha sido un bufón. En eso estamos de acuerdo. Bufones son Mongolia, El Jueves, los titiriteros… gente admirable y de noble profesión que se juega el tipo bajo el régimen de Rajoy. No, sr. Ortega, usted no es un bufón: es un homicida. Algo no funciona cuando le cuesta menos a un borracho arrollar y matar a una persona que burlarse del presidente de una dictadura asesina.

¿Delincuente quién?

Seguramente esta sentencia será revocada, y cuando ocurra tanto Ortega Cano como esa señora de Alcobendas de la que usted me habla se irán de rositas. Pero mientras tanto peligra la continuidad de la revista Mongolia, y ése es el objetivo que persigue la sentencia. Al igual que la de ese ex-policía franquista metido a juez (otro que debe haber conseguido el título de picapleitos en la Juan Carlos I), ése que encarceló a los titiriteros, u otr@s de la brunete judicial encargad@s de amordazar a la ciudadanía desafecta al régimen. El honor y la imagen de Ortega Cano solo es un pretexto que les importa lo mismo que a nos-otros: nada. La justicia debería actuar de oficio contra aquell@s jueces cuyas sentencias represivas, que apestan a prevaricación, son sistemáticamente revocadas en instancias superiores o en el Tribunal Europeo, y deberían ser obligados a pagar las costas de su bolsillo.

#Nocallo

Por eso, la Asociación Profesional de Ilustradores de Cataluña (APIC), a la que se han sumado las del resto de España y la Federación (FADIP), ha lanzado la campaña #nocallo en defensa de los compañeros de Mongolia y de todos aquellos perseguidos por ejercer la libertad de expresión y los derechos de todos. Ataques que no son más que la expresión de su miedo. Así que, amig@s, estaría bien difundir la campaña, y además suscribiros a Mongolia: son solo 32 al año, lo que os gastáis en cervezas un fin de semana. Y con cada una de Mongolia os regalaremos una suscripción a La Publicación.

Esperamos que esta campaña se convierta en un movimiento amplio y comprometido con las demás luchas sociales. Así que se anden con ojo los chungos: un lápiz afilado puede ser un arma de destrucción masiva…

+ info: http://www.lapublicacion.org/nocallo

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