Como os liamos con lo del IPC

Fétida BáñezDurante las manifestaciones de marzo en defensa de las pensiones, un periodista entrevistó a Joanen Cunyat, portavoz de la MERP. El entrevistador insistía en que se pedía vincular las subidas al IPC y el portavoz en que había que “blindar en la constitución el mantenimiento del poder adquisitivo y prohibir cualquier tipo de privatización por activa o por pasiva”.

Merp

Joanen Cunyat, portavoz de la Merp, en una entrevista en La Sexta. Una cosa es “vincular la subida de las pensiones al IPC” y otra muy diferente blindarlas en la Constitución como un derecho fundamental, manteniendo por ley su poder adqisitivo de una spensiones dignas y prohibir su privatización total o parcial. No hay color.

Pero poco después, CC.OO y UGT convocan manifestaciones para vincular la subida de las pensiones al IPC. Ni blindaje ni prohibición de privatizar ni pollas. Claro, esos sindicatos consiguen también ingresos manejando fondos privados. Pero ¿y qué pasa con el IPC? Nos lo aclara la Fétida Báñez.

1. ¿Qué es el IPC?

El Índice de Precios al Comsumo es un baremo ficticio que indica la variación de la cantidad de dinero necesario para vivir. En términos de andar por casa, de “la cesta de la compra”. En teoría incluye los bienes y servicios necesarios: comida, vestido, vivienda, transporte, ocio, comunicaciones,… o eso os queremos hacer creer.

2. ¿Para qué sirve?

Es un índice manipulado para que los salarios y las pensiones suban menos de lo que deberían.

3. ¿Como se calcula?

Para empezar, nos inventamos el porcentaje que dedicáis a cada cosa: vivienda, alimentación, salud, educación, ocio, transporte,…

Por ejemplo, no incluimos en el IPC los gastos o comisiones hipotecarias. ¿Por qué? Porque nos sale de la chorra. Así la banca puede subirlos sin que afecte al IPC. ¡Zasca, en toda vuestra puta boca! También hemos decidido que el porcentaje que gastáis en vivienda no llegue al 15%. Así, por mucho que os subamos la luz (que va metida ahí) solo serán unas décimas en el cómputo final.

También nos hemos inventado que os gastáis el 60% de vuestros ingresos en alimentación. Así le damos más peso que a la electricidad o el transporte. ¿Por qué? Porque en este apartado podemos meter mano y abaratar costes empobreciendo a los más débiles, sin tocar el IBEX 35. ¿No habéis visto como los agricultores se ven obligados a destruir cosechas o vender las patatas a 0,01 el kilo? Cuanto más baratas las patatas, más baratos vosotros. Pero no os procupéis, también metemos en el cálculo algunos productos de lujo que consumimos los ricos, y así compensamos la bajada del IPC que vosotros provocáis. No os quejéis, os ayudamos así a no perder poder adquisitivo sosteniendo el IPC.  De nada.

4. ¿Como os estafamos con el IPC?

¿Os parece poco lo que os he contado hasta ahora? Pues ya que hablamos de alimentación, os cuento. Para calcular el IPC escogemos unos 500 artículos y su peso en la cesta de la compra. Por ejemplo, el queso rallado.

Con este ejemplo podéis ver cómo seguís consumiendo la misma cantidad de producto pero a precios y calidades inferiores.¿Bajará por eso el IPC? Sí y no, porque nosotros vamos metiendo artículos que, aunque vosotros no compráis, los ricos sí lo hacenmos. Y, sobre todo, porque lo que os ahorráis en comida, ropa, ocio o educación os lo quitamos con el aumento de impuestos, tasas, copagos, luz, agua, gas, transporte, matrículas universitarias,…

5. No cariño, la abuela no tiene hambre

LA abuela que no come para que coman sus nietosTambién hay una alternativa más radical a la de ahorrar comprando productos más baratos: comer menos. ¿Os acordáis del anuncio de la abuela que no cenaba para que comieran sus nietos, aquella campaña de caridad de Educo en 2015 recaudando para las becas comedor que el gobierno joputa niega a l@s niñ@s? Pues ahora son l@s niñ@s los que pasan hambre porque la abuela no puede enfermar: es demasiado valiosa porque toda la familia vive de su pensión. Según datos recientes, la mitad de l@s niñ@s en escuelas públicas en barrios pobres como el Cabanyal, Orriols o Nazaret toman su comida principal (a veces la única) en el comedor escolar.

6. En resumidas cuentas…

Para que recuperéis el poder adquisitvo que os hemos quitado estos años, las pensiones deberían subir un 15% (100 de media) y los salarios un 25% (unos 300€). Para que eso no ocurra están las agradecidas cúpulas sindicales paniaguadas: para dividiros y haceros creer que un aumento del 1,6% (el IPC) en lugar del 0,25% es una subida digna (9 en lugar de 1,5€). Por eso les damos protagonismo a CC.OO. y UGT y ninguneamos a la Coordinadora Estatal por la Defensa de las Pensiones, a los Iaioflautas y a la Mesa Estatal por el Blindaje de las Pensiones (MERP) y os olvidéis de blindar las pensiones para que no le podamos meter mano a vuestros ahorros. Ya lo dice Ramón Pérez, portavoz de la Coordinadora y Iaioflautas-Valencia: “Los sindicatos nos perjudican al querer colgarse medallas que no les pertenecen”.


Como contenemos el IPC a costa de tu salud

La opción mejor y más saludable es comprar una bola de mozzarella ecológica con sal marina y rallarla tú mism@. En un comercio justo y de proximidad, y en un envoltorio libre de plásticos. 1,50 /100g, a 15 el kilo.

Si no te preocupa el comercio justo ni el tejido social del barrio, puedes comprarlo empaquetada en plástico y de venta en supermercados, grandes superficies o internet al mismo precio, a 15 / k.

Si tienes que recortar gastos y no te puedes permitir lo mejor, puedes ir a una opción más económica. Queso rallado con un 30% de mozzarella, leche pasteurizada, cuajo y antiapelmazante, a 8,25 / k. Ya te ahorras el 45%.

Si la cosa está realmente mal, hay otras opciones menos saludables y más baratas: 30% mozzarella, mantequilla, almidón de patata transgénica, conservantes, antiapelmazante, a 6,65 / k. Con esto te ahorras el 56%.

Y si ya directamente no te importa comer basura: Almidón transgénico, aceite de palma, estabilizantes, conservantes, antiapelmazante y colorante, con algo de queso, dicen. Una mierda que debería estar prohibida y que ni siquiera pueden etiquetar como “queso rallado”, a 4,80 / k.

¡Te ahorras el 68%! En otras palabras, reducimos hasta un 40% tu “cesta de la compra” envenenándote.

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