Como utilizar el poder de la mente

¿Cómo controlar los «tempos» en las relaciones sexuales?

Estimado Sauron:

Tengo un amigo que, desde hace un tiempo, tiene un a especie de descompensación sexual psico-física. Tiene una vida sexual satisfactoria pero en ocasiones tan pronto está sobreexcitado y sufre de eyaculación precoz (muy precoz) como de inapetencia y falta de interés para las relaciones íntimas. Lo que, conociendo a sus parejas, me parece extremadamenta atípico (tanto en un sentido como en otro). ¿Podrías darle algún consejo o explicarle alguna técnica tanto para “venirse arriba” como para refrenar su ímpetu cuando la situación lo requiera? Muchas gracias.

El amigo de un amigo.

SauronEstimado amigo de tu amigo:

Para estas ocasiones, tengo un listado mental de cosas en las que pensar. Unas me excitan y otras, digamos, “aplacan mis ansias locas”. Pero te advierto que no funcionan igual para tod@s. Lo que a un@s enciende, a otr@s apaga. Aquí te dejo mi lista pero puedes personalizarla a tu antojo. Apunta lo que te da subidón y lo que te da bajada y luego reflexiona sobre lo enfermo que estás. Bueno, que está tu amigo.

La Padme ha leyó el artículo y tras hacer una crítica constructiva (“¡Vaya mierda!” dijo, o algo así), ha añadido unos textos de los suyos. Dice que mejora el contenido. Como es la única persona de la redacción con un cerebro completo, le he dicho que “vale, bien”. Así que este artículo es a medias.

  • Utiliza máscaras

SI NECESITAS EXCITARTE: De Brad Pitt y Angelina Jolie
SI NECESITAS ENFRIARTE: De Montoro y Carmen de Mairena

  • Usa tu imaginación

UTILIZA PENSAMIENTOS ABSTRACTOS: Fernando Esteso chupándole un pezón a Stella Reynolds.
UTILIZA PENSAMIENTOS MORBOSOS: Imagínate  un “69” de Aznar y Ana Botella (visualiza).

  • Bordea el delito

Disfrázate de cualquier personaje que goce de inviolabilidad jurídica y legal como el rey (es solo una sugerencia. Una máscara o antifaz es suficiente), y disfruta haciendo trastadas. Por ejemplo, puedes hacer el amor en lugares públicos al grito de ¡Viva la República!

Aprovecha el momento para colgarte un roscón de reyes en la chorra sin que te puedan acusar de “atentar contra la Corona”.

Los disfraces religiosos, de animales o de militares también molan.

Puedes irrumpir en una boda con un cinturón de explosivos y mandarlo todo a tomar por culo. Cuando llegues al Cielo tendrás 72 Vírgenes para ti solo, pero si quieres más morbo siempre te puedes follar el cadáver de la novia. Te parecerá una auténtica salvajada, y lo es. Ocurría en Vietnam. Y en la ex-Yugoslavia. Y en la IIª Guerra Mundial…Pareja con máscaras reales


Notas de Padme

Estimado anónimo.

No le hagas caso a Sauron. Si quieres ayudar a tu amigo, explícale lo siguiente:

1.- El mayor órgano sexual que tenemos no es el cerebro sino la piel. Cuando estés en faena céntrate en tu pareja. Se merece un respeto y tú tienes otros órganos, además de la piel y el cerebro, como la lengua o las manos. Acepta que no eres el ombligo del mundo. Solo después de haber amado y haberte rozado mucho podrá tu cerebro llegar a ser un órgano sexual aceptable. Incluso sorprendente. Mientras tanto, practica. Como dijo un gran filósofo, «la teoría proviene de la experimentación sensorial, de la práctica. Y para ser completa y veraz, debe volver a ella». Sé lo que estás pensando, y no: el porno en internet no forma parte de la práctica, solo es sexo virtual.

2.- Por experiencia propia, pues Sauron, desgraciadamente, todavía no ha superado la fase anal, te recomiendo discernir tres ámbitos diferenciados.

a) El interno. El que está dentro de tu cerebro. Ahí vale todo. TODO. El lugar que no alcanza ni el ministerio del Interior ni las hostias consagradas. El lugar donde se fusionan la líbido y el morbo. Donde se dan rienda suelta las pulsiones más inconfesables y donde íncubos y súcubos se apoderan de ti y retuercen tu alma. Un sitio que ni siquiera
tú controlas. Así que déjate llevar olvidándote de culpabilidades y
prohibiciones y disfruta todo lo que puedas.

b) El íntimo. Es real y físico. Es consciente. Es el que compartes con
quien te da la gana. Sin explicaciones. Con amor. Si quieres, puedes
entreabrir una puerta a tu mundo interno. Si no quieres, no. Aquí, la
única limitación debe ser el consentimiento mutuo y la capacidad de
discernimiento. No valen las relaciones con menores ni con personas
inconscientes. Y no, tampoco con gallinas borrachas.

c) El público. Es el baile de máscaras. Realidad y ficción. El juego de
espejos. Es máscara que nos resguarda y nos retrata, (nos identifica pues
cada uno elige la suya). Aquí también, por encima de todo, debes querer
mucho. Y saber que por mucho que intentes atenerte a lo socialmente aceptable, la policía del pensamiento, de la moral, y por supuesto la del ministerio del Interior, buscarán cualquier excusa para encarcelar tu mente, e incluso tu cuerpecito serrano. Porque el amor (y el sexo), como la risa, les aterroriza. Ahora ya puedes pasar al listado de Sauron.

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