Dabiz Muñoz y el semen de pez globo

Según sus propias palabras, a Dabiz Muñoz le ha volado la cabeza el semen de pez globo

En busca de nuevos sabores

Al multimichelines y estrella consorte de las campanadas, el chef Dabiz Muñoz, el Shirako o semen de pez globo le ha volado la cabeza, según sus propias palabras. Un ingrediente tan exótico como prohibitivo de la cocina japonesa. Hemos enviado al Cardo Mariano, nuestro experto en alimentación sana y saludable para recabar información.

Este nutritivo producto no es apto para todas las cocinas ni bolsillos. A la dificultad material de extraer el semen de tan peligroso animal se suma su precio desorbitado.

El talentoso cocinero ha sorteado el primer escollo con una depuradísima técnica evitando las venenosas púas del animal. Y es que el veneno de ese pez, la tetrodo toxina es sumamente peligroso, mortal para los humanos.

«Una leve rozadura te puede poner los morros como la Carmen de Mairena.  Llevo meses practicando este método en casa –ha explicado–. Coges el bicho a dos manos entre las púas, lo pones boca arriba mirando pa Cuenca y le soplas con todas tus fuerzas para hincharle la bolsa seminal, como un globo, valga la redundancia. Luego lo aprietas bien y te llenas la boca (sin tragar) y lo escupes todo al cuenco. Parece sencillo pero no lo es porque el conducto seminal comparte orificio de salida con las heces. No qiero ni contarte…. ¿Quieres que te haga una demostración?».

Después de haber perpetrado la demostración, Dabiz ha reconocido que a pesar de ser un manjar gourmet de cagarse, los precios lo hacen inviable en locales que no sean el antiguo Bulli o similar. «Una simple tosta te puede costar unos 500».

Por ese motivo el artista del soplete y el nitrógeno líquido está investigando varias fuentes alternativas. Y parece haber encontrado un filón en el gremio de pastores ovejeros de Albacete. «No es que abunden pero son indivíduos dóciles, tienen un semen de lo más recio, no son venenosos y no solo resultan económicos sino que encima te pagan ellos por ordeñarlos».

Parece que la ganadería trashumante tiene a partir de ahora un brillante porvenir.