El mercado del Grao abre sus puertas

Vista de la explanada central del mercado el día de la inauguración.

Noelia a los mandos del bar del mercado.

Nos hemos topado con Renate Petrovic, la artista de “Somos Barro”, de compras en el puesto de Ángel.

Daud despachando en su flamante puesto de frutas y verduras.

El mercado del Grao abre tras 5 años de retrasos y sobrecostes

Queda inaugurado este pantano

Permitidme que por una vez sea un poco localista incluso para los Poblados Marítimos y nos saltemos la “Fe de ratas”, pero ha ocurrido un hecho histórico y sin precedentes: ¡Se ha reabierto el mercado del Grau!

Después de cinco años (cuatro de retrasos jaja, ¿lo dudábais?), se inauguró el mercado con la mitad de puestos cerrados y deficiencias de juzgado de guardia, como olvidarse de los sumideros del alcantarillado (con un patio al aire libre). Con un gigantesco recinto cerrado para “actos” y un descampado central inútil. Esperemos que al menos acoja algún evento cultural, como suelta de vaquillas, ya que tenemos un bou embolat por conseller de Cultura. O de piragüismo los días de chaparrón en plan perellonà… (mi patio es particular…).

Con todo, lo más absurdo es que los puestos están en “peceras” acristaladas, aislados y sin acceso desde el interior del mercado: si entras al mercado solo puedes ir… ¡al bar!. Para comprar, hay que volver a entrar por pasillos desde la calle o por puertas laterales semiescondidas: los vendedores parecen clones de José Luis López Vázquez en la película “La Cabina”. ¿A qué sub**rmal se le ocurrió esta cagada? Debe ser un sabotaje del Mercadona…

Pero desde estas páginas queremos animar a las gentes del Grau y aledaños a visitar y comprar en el mercado. Ha sido un placer comprobar que Noelia vuelve con su bar, que Ángel ha reabierto su puesto de salazones, encurtidos y preparados que no encontraréis en un supermercado, o el puesto de verduras ecológicas de Daud, que él mismo cultiva, algunos de los 7 puestos (de 24) actualmente abiertos.

No es que nos caiga mal Juan Roig pero ellos nos caen mucho mejor, dónde va a parar. Y el género no tiene comparación, los precios son razonables y hacemos barrio. Se lo merecen y el Ayuntamiento no se lo está poniendo fácil. De hecho en la inauguración las autoridades pasaron como el embajador yanqui en “Bienvenido Mr. Marshall”, casi sin tiempo ni para la foto. Al menos Joan Ribó, el ex de la Catalá, se comió un bocadillo en el bar.

Esta gente nos vio nacer y vamos a hacer todo lo posible para que ese discreto comienzo tome fuerza.

¡Veníos a hacer piña!