Alimentación consciente: Gastronomía menstrual-3

SauronEl secreto de una cocina sana, saludable y hecha con amor:

La calidad de los ingredientes y un buen sofrito

Después de la ciencia y la cultura, os hablaré de algo práctico: de la recolección y una receta. Pero antes os advierto que no siempre son todo beneficios.

Los malos hábitos como el consumo de tabaco, alcohol, o la carne roja pueden degradar la calidad del flujo menstrual. Incluso puede contener sustancias nocivas como parabenos y benzofenomas por el uso de desordorantes, cosméticos, fármacos y demás mierdas o por beber Cruzcampo.

Dicho esto, pasemos a la recolección. Las formas más habituales son: la recolección mate, la satinada y la brillante (o glossy).

Mate

Directamente de la copa menstrual. Nivel de dificultad: bajo. El flujo recolectado es concentrado. Ideal para ensaladas, postres y paella.

Satinado o húmedo

Se consigue añadiendo flujo vaginal durante la recolección utilizando para ello el método de los “deditos locos” sobre el clítoris y el punto G. Nivel de dificultad: medio. Este líquido es ideal para purés, batidos y arroces melosos.

Brillante o “glossy”

Es el más abundante aunque diluido. Para ello se añade a los fluidos anteriores el producto de la eyaculación femenina (squirt o chorrazo en lenguaje científico), para lo que hay que utilizar más dedos, más profundamente, de forma más enérgica y con mayor virtuosismo. Nivel de complejidad alto. Ideal para sopas, arroz caldoso o all i pebre. ¡Si lo hacéis bien, está para chuparse los dedos!


Ensalada madre

1. Sobre un lecho de canónigos, geminado de lentejas, cebolla roja y rúcula, vierte el contenido fresco de una copa menstrual.

2. Hazte una paja sobre el plato (si eres hombre, si no busca uno que lo haga).

3. Guarda el plato en un lugar cálido (35-40o) y húmedo durante 48 horas.

4. Es probable que en unos minutos el óvulo haya sido fecundado. Añade sal, aceite de oliva, vinagre de Módena y buen provecho: has cometido pecado mortal y además te has comido un ser humano según la Iglesia y las organizaciones autodenominadas “pro-vida” (sic).

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