Humor y salud mental

¿Esto se está saliendo de madre?

Una sociedad sin sentido del humor es una sociedad enferma. Y no nos referimos solo a los jueces y demás cuerpos represivos; por la gente perseguida, multada o encarcelada por un tuit, por un chiste, por una foto o un fotomontaje. Que a alguna gente con poder se le ha ido la pinza de tanto querer amordazar a los humoristas ya no es secreto para nadie.

No, hablamos de esa plaga de lo políticamente correcto que está taladrando nuestras cabezas como una gota malaya; nos hemos convertido en más papistas que el Papa, más inquisidores que Torquemada o más putas que… y no, no creáis que así vamos a construir una sociedad mejor. ¡NO!

No solo peligras si haces un chiste sobre el rey, sobre jueces, policías o fascistas. Te arriesgas al escarnio público si haces un chiste de gordos (a menos que tú seas gordo, claro), sobre rubias (a menos que seas rubia) un chiste de paralíticos, gangosos, tuertos, mancos o franceses (a menos que seas discapacitado en cualquiera de estas variantes). Nuestro amigo Quique hace un chiste de paralíticos y todo el mundo se ríe. Porque tiene gracia, claro, pero sobre todo porque anda (es un decir) en silla de ruedas.

Siempre con cariño y buen rollo, pero ¿debemos callarnos un buen chiste solo porque va sobre negros? ¿o curas? ¿o monaguillos?

Esto no hay quien lo aguante, sobre todo con la proliferación de grupos y colectivos susceptibles de ser chisteados. Si es que salen como setas, cada uno con sus susceptibilidades. La penúltima, la ampliación del colectivo arcoiris. Gays, luego GL, luego LGT, LGTB, LGTBI, LGTBIQ…

La Real Academia de la Lengua, que ya venía un poco mosca por lo del lenguaje no sexista y viendo que se acababa el abecedario, ha propuesto que pasen a llamarse “colectivo QUERTPOIUY”, para asegurarse de que en el futuro nadie se quede fuera. (No es un chiste sexista, es sobre académicos).

I ara el col·lectiu CMYKRGBLAB

Però no només són els “llepafigues” de la RAE els que han anat amollant alguna brofegada últimament. El sector d’arts gràfiques al complet, des de dissenyadors gràfics a impressors, estan en peu de guerra per les exigències dels diferents col·lectius sobre la reproducció dels seus logos, que es barallen tots pels inclosos en l’estret marge de variacions cromàtiques que va del rosa fúcsia al violeta passant pel malva, el bordeus, el rosa pal, el rosa coral, el fúcsia pàl·lid, el magenta,… Tant que el sector ha proposat com a nova bandera; una pantalla interactiva que reproduïm açí.

Tot semblava encarrilat fins que al col·lectiu romaní del barri li ha fet gràcia i ha demanat incloure el seu color. Com digué Federico García Lorca: “Siete colores tiene el Arcoiris, pero le falta el más bonito: el moreno que tienen los gitanos”. (Oh, Déu meu, també hem fet un acudit de gitanos?).

Per certe, i per a que no es moleste ningú, li hem encarregat la redacció de les editorials al mariquita del grup, que a més de bon cul té el mitjà).

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