Les primeres Falles Patrimoni de la Humanitat

Moscas ninot de falla

Ens anem de Festa

LP3 – Març 2017. Quan llegiu estes línies ja estarem donant-ho tot. S’han nominat les Falles Patrimoni de la Humanitat i hem deixat al becari i la Padme a càrrec de la redacció. Ens haurem anat a gaudir de les primeres Falles Patrimoni de la Humanitat.

Hem carregat una motxilla amb petards y el kit de supervivència transcomarcal (cassalleta i cafè licor) i l’altra amb tot l’instrumental: tabalet, dolçaina i el platet de demanar. Empalmarem mascletaes, verbenes i despertaes fins Sant Xusep!

Com fidel reflex de la societat valenciana i de la classe política espanyola ens hem liat a hòsties a la primera de canvi entre el sector «faller per no frenar» i el «em fan por els petards» sector reformista i sector el radical (els/les qui a més tenen goss@s i no suporten veure’l@s patir). Les nostres desavinences, però, són només “tàctiques”, “conjunturals” i “en el present escenari faller”. En altres paraules, uns s’han anat al camp, d’altres a casa dels pares i la fidel infanteria hem acampat en un solar del Carme, a prop del Pilar. Si ens veieu, si vos plau convideu-nos a uns vins o tireu-nos alguna monedeta (som el güelo amb els cabells blancs i barba, el punkarreta gros amb cresta i el gos gran que va robant rosegons per les taules).

Abans de pegar a fugir hem fet els nostres deures com hem pogut. Tota la Publicació està esquitxada de ninots de falles, de l’Exposició del Ninot, que era el que havia al tancament de l’edició. Són tants que no hem apuntat ni l’artista ni la falla corresponent, però quede esta mostreta com a homenatge a tots ells de part de qui va ser, en la seva joventut, Artista Faller d’Honor de la seua falla. Un abraç.

Reportaje (interior)

Ninots de fallaCuando enviemos la Publicación a la imprenta, faltarán todavía muchos días para ver en todo su esplendor el trabajo de las fallas y los artistas falleros de este año, por lo que desgrqciadamente no lo podremos reproducir aquí..

Sí se podrá ver, hasta el día 15 en el Príncipe Felipe la Exposició del Ninot, las propuestas de cada Comisión y artista al indulto. Es una buena ocasión para ver una selección de lo mejor de cada falla, de las propuestas, diseños e ideas más trabajadas y originales de cada artista, máxime cuando es prácticamente imposible, una vez plantadas, visitarlas todas.

En este número de La Publicación hemos querido hacer un pequeño homenaje al artista fallero, que es en última instancia el cerebro, el alma de la falla.

En las fiestas participa muchísima gente, los falleras y falleros se cuentan por decenas de miles y la ciudad entera se vuelca en la fiesta durante muchos días.

Sin embargo, si el artista fallero, sus ideas, sus diseños, sus esculturas, sin su cabeza y sus manos, si su esfuerzo y abnegación (incluyendo a los pirotécnicos), las Fallas no pasarían de ser una fiesta del montón, a la altura de los Sanfermines o la Feria de abril.

Esculturas disparatadas o surrealistas, infantiles, grotescas, hiperrealistas, minimalistas, conceptuales, barrocas, mágicas (y como buenos valencianos, también alguna cagada gorda de vez en cuando, todo hay que decirlo), las fallas son ante todo un derroche desbordante de imaginación que será pasto de las llamas en una catárquica celebración de la llegada de la naturaleza. Un acontecimiento excesivo, como mucho de lo que hacemos.

La lectura fomenta la imaginación, personajes de tebeo disparatados, un camaleon de roca y engranajes habitado y desbordado una vegetación de colores excesivos un niño que levanta el dedo, no sabemos si para pedir la palabra o señalar la luna, un Bogart más Bogart que el mismísimo Bogart esperando a Ingris a la puerta del Café Americano, el crimen de la indigencia y los suicidios por los desahucios, el entrañable juego de los niños. Jugando con sus muñecos, jugando a ser falleros… Todo lo que se les pueda ocurrir, todo lo que se les pueda sugerir, los artistas falleros lo hacen realidad con una maestría, una sencillez  y un encanto pasmoso.

El nombramiento de las Fallas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad (si fuera patrimonio material ya no se podrían quemar, jajaja) es un reconocimiento internacional a la fiesta, y seguramente vendrá a acentuar la dicotomía existente entre una fiesta orientada al turismo en que vale prácticamente cualquier cosa con tal de hacer caja; en que a cualquier arroz con tropezones se le llama paella y se cobra el plato a precio de oro, por una parte, y las fallas populares orientadas al barrio, a los vecinos, al casal, por otra. Una forma de vivir las fallas, demasiado poco volcada, por desgracia, también hacia fuera, hacia el barrio, los visitantes y los amantes de la fiesta y del arte. Una especie de festejo endogámico y cerrado que puede llegar a ahuyentar más que a atraer.

Ojalá seamos capaces de unir lo mejor de ambos. Una fiesta realmente acogedora e inclusiva, generosa con los valencianos y con los visitantes, sin perder por ello ni las raíces populares ni las enormes perspectivas que para la ciudad y las Fallas significa que la Humanidad, por fin, ha descubierto que con fuego, pólvora y cazalla se pueden construir auténticas obras de arte y, acto seguido, prenderle fuego a todo entre risas y llantos. ¿Hay algo más bonito?

A pesar del reciente estreno como Patrimonio de la Humanidad, los talleres falleros acusan la crisis como todo hijo de vecino. No solo la económica; también la tecnológica, pues son cada vez más los talleres y artistas que emplean técnicas digitales y materiales moldeables o esculpibles (hace años que se sustituyó la madera y el cartón por el “poliexpán”).

Otro de los principales retos del futuro será poder trabajar combinando los métodos y materiales tradicionales con las nuevas tecnologías, no solo digitales sino otras nuevas, como las impresoras 3D, que permiten crear estructuras, formas y volúmenes prácticamente imposibles con los medios tradicionales, e invertir en i+d, investigando y empleando nuevos materiales que sean además más respetuosos con el medio ambiente que los actuales. Una senda en principio reservada a los talleres más grandes y con más capacidad de inversión, pero no necesariamente. Si algo sobra en el mundo de los artistas falleros son ganas, esfuerzo, originalidad y  capacidad creativa.

Y si a ello añadimos que las Fallas son seguramente el último reducto hoy en España donde la autoridad competente no se ha atrevido todavía a meter mano a la libertad de expresión (se use como se use), con multas o secuestros de “ninots”, tendremos un cuadro bastante completo de la importancia del artista fallero.

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