Refugiados de primera, refugiados de tercera

La crisis ucraniana pone de manifiesto el cinismo y la hipocresía con que gobiernos y medios de comunicación abordan el problema de las crisis humanitarias. Racismo y xenofobia cuando los refugiados no son blancos, europeos y cristianos. Aporofobia porque se rechazan los pobres mientras se reciben los adinerados con los brazos abiertos y sin preguntar como amasaron sus fortunas.

Pero sobre todo, porque mientras la gente común los recibimos sin distinción de color o credo, los hipócritas los utilizan como peacewashing, porque a éstos pueden utilizarlos como arma política arrojadiza, víctimas de una guerra que –¡por fin!–∫ no han iniciado ellos.

¡CIEs NO!